Hace 5 años la mitad de mis
sueños se resumían en las 7 cifras de la esquina superior derecha del dichoso
papelito insignificante que hoy ya está súper borroso, agradezco tanto la idea
de reescribirlo a lápiz, como agradezco la idea de habernos tomado esos 5
minuticos en la heladería más rebuscada de toda la ciudad para calmarnos la
sed; recuerdo como sobre las 4 de la tarde escapados del mundo estrenamos tu
pase, te recuerdo gritando de la dicha y me recuerdo gritando del miedo, eres
un asco al volante, has mejorado en técnica, al menos ya no se te apaga el
carro en la mitad de la glorieta junto a la estación de policía, pero siempre serás un asco al volante.
Así como la gran mayoría de mis
cosas valiosas se encuentran en el cajón de la izquierda bajo el espejo, así
mismo está guardado el papelito, hoy no lo pude ver cómo lo prometí, pero tan
pronto llegue a casa lo haré, quiero ver que tantas de las doce cosas hemos
sabido cumplir; además, estoy segura que tu tampoco lo podrás ver hoy, dudo
mucho que mi letra se haya colado entre tu billetera o el sobrecito que usas
para guardar el pasaporte y el carnet de vacunas. Hoy escribo para que quede
constancia de que así no tenga el papelito conmigo recuerdo 3 de las doce
cosas, y he sabido cumplir muy bien 2, de hecho últimamente me he desvivido
cumpliendo las 3, pero sólo lo he hecho durante estos últimos meses, y ok, así
como lo dije cuando solía prometer, muchas gracias, al menos 3 de esas cosas
que recuerdo han inundado mi vida de enseñanzas, de alegrías, de experiencias
tan únicas como acompañarte a escoger la maleta ideal, no tan pesada porque te
cuenta más, no tan liviana porque no se sostiene, con pocos bolsillos pero más
de 2 para no enloquecerte pensando dónde están las cosas, sí, recuerdo como si
fuera ayer tu forma de parquear de hace 5 años y el recorrido por todo el centro
comercial en búsqueda de la maleta ideal.
Nuevamente muchas gracias, por el granizado y las rueditas de azúcar, por la adrenalina, por la corrida en medio de la gente, por
enseñarme a ir contra el tiempo, por el papelito insignificante, y por el lápiz
sólo apto para ingenieros… no imaginas la risa que me da al recordar y escribir
esto: Ni ingeniero, ni arquitecto, ni diseñador gráfico, ni publicista, pero al
fin y al cabo artista. Otro verano lejos y nuevas promesas al otro quinto año:
continuar con las 3 cosas que he cumplido, no olvidar tu cumpleaños, y visitar
el cementerio con rosas rojas en la mano al menos 2 veces al año.