Resulta que hoy quise escribir sobre los bebés, si, sobre los bebés, aquellos seres pequeñitos, vestiditos de colores pasteles, llenos de ternura, aparentemente inofensivos y en su mayoría cachetones.
Los bebés, desde que tengo memoria, me han parecido indudablemente tiernos como ya lo dije, pero también me han parecido seres increíblemente peligrosos; puede que para muchos un bebé no represente peligro, pero al menos para mí sí, no es sino tener a un bebé a unos pocos metros para que se enciendan en mí todo tipo de alarmas de ¡PELIGRO!, es raro lo sé, pero lo que si no es raro es que uno al menos una vez en la vida se haya preguntado frente a un bebé ¿qué estará pensando este chiquitico? ó ¿Qué será lo que tiene el niño? o quizá el intentar descifrar esa miradita full of bright que aunque tierna al principio, es increíble que logre ser tierna todo, pero todo el tiempo, desde que abren sus ojos al despertar hasta cuando lloran incesantemente, no sé para ustedes, pero para mí ese brillo inagotable tiene cierta rareza. En fin me parecen también peligrosos porque si uno se les acerca y el bebé de repente, pero así, de un momento a otro llora, y uno tiene la mala suerte de ser el único que se encontraba frente al niño, existe un 500% de probabilidad de que a uno le pregunten ¿qué le hiciste al niño? (peor aún si es su hermano mayor o el primito hiperactivo del hogar) e instantáneamente todas las miradas 3m a la redonda se encaminaran hacia ti con un aire de “culparte de cualquier cosa” de lo que sea que haya sucedido con el bebé.
Ahora, un gran consejo, no se aproximen mucho a un bebé, al menos no lo suficiente para que él o ella logren agarrar tu cabello, ¡duele!, en serio duele y mucho, y lo peor no es sólo el dolor sino el tener que aguantar diciendo “hay tan tierno, tiene mi cabello entre sus deditos” con los ojos casi llorosos y con una impotencia increíble por temor a que el bebé se lastime o lo lastime más a uno.; A lo anterior hay que añadir que los bebés representan un peligro grandísimo para uno por la responsabilidad que tenerlos cerca conlleva, es decir, horrible, le haces daño a un bebé y puede que se lo hagas de por vida o lo marques de por vida, así haya sido intencionalmente o no.
¡Ay! y finalmente el mayor riesgo que para mi representan los bebés es el mal ejemplo que le dan a la sociedad, que tristeza de verdad, tenaz que un ser tan pequeñito logre cosas de tal magnitud, aclarando que muy seguramente dan ese mal ejemplo sin querer, y que la culpa es entonces de quienes se aprovechan, no se logran controlar y aprenden sólo lo malo de tan pequeñas personitas, me refiero a que hay cosas que se le ven mejor a los bebés y no porque se le vea bien a ellos quiere decir que a todo el mundo, o que a toda persona le va a quedar igual de tierno. Dejando atrás el llanto, la inmadurez y la falta de control de esfínteres, con lo anterior me refiero a que el balbuceo se ve mejor en ellos, en los bebecitos y bebecitas que están aprendiendo a hablar, esa “comunicación limitada” por un querer hablar y no poder decir las cosas completas, se ve mucho mejor en ellos, en los bebés, no en personas que ya una vez desarrolladas, quienes lo están, se supone cuentan con toda la capacidad para hacerlo; por otro lado esta esa vocecita en una tonalidad casi que indescriptible, yo no sé mucho de música pero es como de tono algo alto y pronunciada a medias, esa vocecita es de bebés, o al menos en mi opinión, se les oye mucho pero muchísimo mejor a ellos.
Conclusión del día: Los bebés son extremadamente tiernos, sí que lo son, y nosotros quienes ya no somos bebés, también podemos ser tiernos, con muchas otras demostraciones diferentes y no necesariamente actuando como bebés.

Realmente es un poco desagradable escuchar balbucear a un adulto y poco tierno por cierto :)
ResponderEliminarcierto, que mal ejemplo el de los bebés.
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