...Arcoiris; y aunque hoy no ví alguno, es sólo para iniciar una descripción del día de hoy que inició con un sol de esos picantes que a grandes alturas se siente más, pero que no duró mucho, no habían pasado dos horas cuando ya sus rayos se iban quedando enredados entre las nubes, después de repente, esos rayos lograron liberarse de ellas e intentó reavivarse el calor logrando darle al día un fondo claro, casi para encandelillarse. Me ha llevado tiempo determinar con exactitud cuándo fue que empecé a sentir gotas sobre mi cara, cuándo empecé a temblar luego de sentir que la brisa que me rozaba, ahora estaba helada, sólo soy consciente de que si hubo gran tiempo entre ese roce de la brisa fría con mi piel y el momento en el que decidí resguardarme, tal vez fue por distraída, o porque llegué a disfrutar tanto de ese día soleado, que preferí hacerme la tonta respecto a lo que estaba dañándolo.
Después de que aprendí a disfrutar dormir con la lluvia, después de los no sé cuantos sueños y las 304 vueltas en la cama, y los 3 minutos que creía 3 pero que en realidad fueron muchos más de 30, quisiera brindar indiscutiblemente por cada rayo de sol que ha llegado a iluminar mis jornadas, pero he de reservarme un ¡SALUD! Por esa brisa helada que me ha rozado la piel, por las gotas que se deslizaron por mi cara y que me han enseñado cuando debo resguardarme, que me han hecho valorar aún más los instantes de sol, porque me recuerdan que no son eternos, pero sobretodo, porque de no ser porque esa brisa helada llegó a hacerme temblar, no hubiera aprendido a soñar bajo la lluvia y a lograr aprovechar cada momento del día con o sin sol, sino que aún seguiría dejándome empapar sin que me importara la tormenta, y ahora no estaría simplemente resfriada sino con una crisis asmática que me impediría respirar.
Aún espero que sean muchos los días de sol, pero sé que como la lluvia no dará espera, entonces yo espero seguir aprendiendo con ella.

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