domingo, 28 de agosto de 2011

Y TODO ESO, HACE MENOS DE 30'


Cuando pedí ese último hojaldre todavía creía que el atardecer tenía mil colores y que cuando la luna se dejaba ver tempranito era porque definitivamente iba a estar tan bonita que valía la pena verla desde antes, en ese entonces, el hojaldre todavía tenía dulce de guayaba y no el arequipe que han de ponerle ahora. 

Ese mismo día visité el parque en el que sólo había estado una vez, en el que me terminé un helado y dejé pasar la tarde para conocerte y conocerme, después me fui para el coliseo donde había vivido varios momentos emocionantes en mi vida, el lugar donde cada año solo se desplegaba color y euforia, en donde todos (incluyéndome) parecíamos estar involucrados con el deporte; un rato más tarde llegué a ese lugar, que lo que más me inspira es sabiduría, ese saber que se enseña por sí solo y que se muestra desde la estructura del lugar hasta en el aire que allí se respira, creo sin temor a equivocarme que ese ha sido uno de los lugares que más tristeza me ha producido, donde me siento frágil y volátil, a pesar de ser aparentemente la menos indeleble allí, y cuando digo aparentemente, es porque en el intento de ser realista, soy consciente de se necesita más que valentía y fuerza para estar allá, y que se requiere ese no sé qué, que sólo se adquiere con los años; en fin, independientemente de eso, ese lugar me ha enseñado cosas que jamás creí poder aprender, cosas que nunca se me hubieran pasado por la cabeza, y que cada vez que voy, me tocan en lo más profundo.

Ya era bastante tarde cuando abandoné el lugar y me dirigí a casa, pero antes pasé por donde hubiera deseado llorar sin que me importara lo que eso implicara, donde mis glándulas lacrimales me fallaron (como de costumbre en ese entonces) y recordé aquel momento en el que fui tan pero tan fuerte que convertí ese momento en uno en los de más debilidad. Aún no recuerdo como ni cuando regresé a casa, pero de pronto simplemente me encontraba allí frente a la ventana donde se disfruta de la brisa más fresca y el cielo más estrellado y justo cuando iba a empezar a escribir, desperté… espero haber omitido el menor número de detalles posible.

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