Que hay instantes maravillosos que quisiera no repetir, que hay detalles hermosos que quisiera jamás tener que recibir de nuevo, que los lugares sí que tienen memoria y sin embargo yo no, que me encanta la luna llena y probablemente las mejores finalizaciones de día las he tenido con ella, que me encanta la luna llena y me encantaría saber que no hay posibilidades de volver a verla. Que soy de quienes prefieren comodidades pero no suelo ser de quienes se rinden ante adversidades, que lo que más me gusta está donde menos me gusta… todo eso puede ser mentira, o al menos podría serlo mi verdad, pero también si lo es, es porque prefiero no convertirme en un ser de anhelos, así desee que nunca deje de soñar, porque los sueños están hechos de posibilidades, y además de lo que podríamos considerar no tan posible, pero sobretodo de esas imposibilidades que nos negamos a aceptar como tal, pero que con solo pensarlas nos dibujan una sonrisa, para mí los sueños son diferentes a los ideales (aunque hoy no sea capaz de argumentar a favor de eso).
Cierto, que a pesar de todo, creo que aún no me ha sido posible aprender a distanciar verdades de mentiras blancas.
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