Ese día que creí estar perdida,
me encontré en el camino una vendedora de artesanías queridísima con lo que le
quedaba de mercancía del día, me senté frente a su paño rojo justo en frente de
las cosas que quedaban y me detuve a mirar una por una para descansar, habían
canastas pequeñas en varios tonos arena tejidos de más de cuatro formas
diferentes, tuve toda la intención de
comprar una de las más pequeñitas para guardar ahí las pocas manillas que
tengo, pero como había dicho antes, estaba perdida, no llevaba conmigo sino la
cámara y unos cuantos billetes de mil y otro de 5mil que no podía darme el lujo
de gastar en canasticas cuando no tenía idea de cómo llegar a la casa en donde me
hospedaba. Estando sentada allí estornudé como 5 veces seguidas y la señora muy
atenta me dijo: “salud, dinero, amor, problemas, pimienta”, luego me miró y me
dijo: “usted no es la única, a casi todos en octubre les afectan las hojas
caídas y las esporas de los helechos, no vaya a botar su dinero en
antigripales, yo no soy doctora pero usted parece tener más alergia que gripa y
por favor si siente que se va a poner roja, mejor salga corriendo ya, a dos
cuadras hay un puesto de salud, yo no quiero que me toque otra alérgica al
mimbre, la última vez me asusté mucho y las cosas se pusieron feas”; yo en
seguida me levanté y le di las gracias por sus consejos, realmente no quería
preguntar más al respecto, pero no había entendido del todo cuando ella dijo “salud,
dinero, amor, problemas, pimienta”, entendía las cuatro primeras cosas, pero ¿pimienta?.
No me había acordado de eso hasta hace dos noches que a las dos de la mañana un
despertador a modo <estornudos> me hizo efecto, realmente no recuerdo
cuántas veces estornudé antes de recordar a la vendedora, pero total, gracias
al universo terminé haciéndolo... PIMIENTA, lo dije y santo remedio, funciona
genial, ya lo he usado como 3 veces más y es un éxito, me falló una, pero
bueno, una como de 6, es más del 80%,
entonces seguiré haciéndolo.
Ese día, la señora solamente me
dijo que le agregara al trío mágico de palabras, una cuarta: pimienta, que lo
intentara alguna vez, luego yo recordé que estaba perdida, le pregunté por la casa
que buscaba y la señora se rio y me dijo: está usted detrás de ella; le di las
gracias y corrí a darle vuelta a la manzana y en un par de minutos ella ya había
recogido el paño rojo con las cosas y para cuando ya tenía de nuevo dinero para
comprarle una de sus canastas, ella ya no estaba. Como al día siguiente salía de madrugada me
quedé sin la canasta, pero con algo mucho mejor y que me salió gratis :D