Tengo un viernes más o menos
libre, como casi todos los viernes cuando decido tomármelos aunque no esté en
condición de hacerlo, y en un viernes como hoy recuerdo las múltiples charlas
sobre tus asuntos indebidos, esos en los que jamás he querido estar pero
termino metida porque la curiosidad me mata y porque los riesgos me atraen; recordé
una de esas veces en que los viernes
eran nuestros domingos cuando después de haber luchado conmigo para que cargara
ropa en mi maleta del colegio optaste por resignarte y empacar un par de
zapatillas para mi, te resignabas a verme por todo lado con mi jardinera azul y
mi abanico de papel intentando soportar el calor, aunque debo admitir que
fuimos unos tontos, el uniforme no se veía nada bien con zapatillas, entonces haber
tomado la decisión de bajar la cremallera de la jardinera y quedarme solo con
la blusa y el resto de falda, debió requerir mucho menos tiempo… total somos
tontos los dos, yo por no haberme decidido antes, y tu por no hacerme notar que
de todas formas con zapatillas ya me veía ridícula (en ese entonces todavía no
eras capaz de decirme muchas verdades en la cara)
Hoy en medio de una conversación también
recordé que realmente es bueno cuando cuentas con tu espejo a una llamada de
distancia, no te miente, te dice tal cual cómo estás haciendo las cosas y qué
tan bien o mal te ves haciéndolas, y no critica, solo observa, solo te hace
caer en cuenta. Es buenísimo poder contar con la confianza de pasar frente a él
sin temor a tener que salir a cambiarte todo si tu no lo quieres, pues el
espejo no hace nada, sólo refleja y depende de cómo te veas, si quieres
cambiar o no, algo de lo que se refleja en él. Y en medio de esa misma
conversación recordé que tu eres casi casi uno de los espejos que más quiero,
uno que espero poder conservar intacto por mucho tiempo y que así muchas veces
lo cubra el polvo por culpa de mi descuido, no es sino quitárselo en un ratito
y ya puede volver a reflejar todo eso que sabe reflejar de mi y mostrarme,
simplemente mostrarme cómo estoy, y si quiero hacerlo aún más interesante,
puede de repente dejar de ser un espejo normal y contarme qué tal le parece.
Hoy es viernes, antes de domingo,
luego de fiesta, y ahora de escribir, justamente hoy uso uniforme azul pero ya
no es mi jardinera, y todo lo contrario al calor es lo que debe preocuparme cuando
salgo un viernes. Así tu no lo veas ya han pasado más de 3 fines de semana sin
que tengo un viernes de tus historias, de las fichas que ganaste para nosotros
y del tiempo que perdiste con otras, jamás había extrañado tanto que me
enviaras el típico mensaje tuyo con la máxima expresión de cariño “llegué y aún no quiero que nadie más lo sepa.
Pd: estoy bn”
Al parecer este año ha sido y
seguirá siendo el año, en el que, el jamás abandonará el mayor número de
expresiones que precedía, diré te extraño.
Pd: Ya sabías que lo hago, pero
ahora también lo digo.
Pd2: Quiero que me veas con
alguien y espero también logres ver toda esa alegría que siento junto a él, y
creo que por primera vez quiero que me digas ese “te lo dije Cha” , que por
cierto odio, y estoy casi segura que por primera vez lograrás cambiar el: “puedes
verte más feliz” por un: “que sigas siendo tan feliz”.