domingo, 5 de junio de 2011

ÚLTIMAMENTE HAN ESTADO ESCASAS

Porqué se que no sólo me ha pasado a mí, sino que muchas veces, muchos preferimos ahorrarnos palabras y después recapacitamos al respecto…

Cuando crees haberte quedado sin palabras y sin embargo lo que sucede es que te embriagas con ellas, cuando crees que ya no hay más para decir y luego notas que hubieras podido decir tanto; Cuando simplemente la voz no sale porque… bueno porque a veces simplemente no sale, y después lo único que quisieras es gritar y a veces gritas, cuando quisieras tener la oportunidad para hablar, aún sabiendo que  ya la tuviste, cuando te hubiera encantado decir lo acepto, me equivoqué y sin embargo el orgullo no te dejó ceder y terminó haciendo sus estragos, cuando te ahorraste un te quiero, un yo también, un lo siento y, ¿por qué no? Cuando te ahorraste un gracias, cuando un ¡hola! hubiese podido hablar mejor de ti que el pasar en silencio, cuando logras darte cuenta de que un hasta luego o un adiós no es una verdadera despedida si no se ha correspondido.

Existen tantas formas de expresión, todas tan validas, todas tan sencillas y complejas cuando así se quiere, y aunque prefiero la escritura, la nota de hoy va más en que durante mucho tiempo la vida ha ido demostrándome que a veces no vale la pena ahorrarse las palabras, que aunque pueden tener gran valor para herir, pueden tener un enorme valor para animar, para hacerse sentir, para confortar, respaldar y alegrar, que tal vez lo más difícil con ellas es lograr hacerlas oportunas y que sería ideal si las palabras lograran habitualmente  respaldarse con hechos y los hechos manifestarse en palabras.  

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