domingo, 23 de octubre de 2011

CON MÁS HIELO POR FAVOR...

No soporto ver tus pestañas empapadas, ni tus ojos formando una suave cascada en frente mío, no soy capaz de ver tus pómulos embriagados por nuestros errores ni me siento lo suficientemente fuerte para evitar temblar cuando eso sucede, tampoco soy lo suficientemente fuerte para dejarte con la respiración entrecortada mientras intentas buscar en lo más recóndito de ti esas explicaciones difíciles de encontrar, tal vez por refundidas, tal vez por inexistentes, y no imaginas cuanto deseo inclinarme más porque la causa sea la primera opción. Creo que imaginé muchas veces este par de horas y ni siquiera alcancé a acercarme a toda la intensidad que ellas implicaron, 120 minutos de palabras que por nuestra ignorancia de antes no fuimos capaces de pronunciar en voz alta, escasas apariciones de silencios que debimos haber tomado en su tiempo y no ahora cuándo el tiempo ya ha hecho lo suyo. No puedo creer que siga siendo tan permeable a tu mirada entristecida, después de tanto tiempo aún sigo dejándome tocar profundamente por ella como algunas otras veces de atrás, el sólo imaginar que has de tener motivos para dejar de sonreír me quita la calma, altera mi ritmo fisiológico normal y me impide ver al horizonte sin pensar en que puedo hacer para remediarlo, si, ahora que nadie ha logrado inventar eso que necesitamos. Hace mucho tiempo que quería que nos tomáramos esas 2 horitas y sigo con ansias de seguírmelas tomando, las veces que sean necesarias para solventar las grietas que han dejado las dudas, los cuestionamientos incesables sobre los “hubiera”, después de los meses que han sido necesarios, hoy me siento completamente capaz de volverme a sentir fuertecita para conversaciones vanas de cultura y sociedad, de nuevos hábitos y viejas costumbres, de las cosas nuevas que el tiempo ha hecho con nosotros y de las cosas que ha encontrado irremediables y por tanto siguen igual.

Las personas afuera están increíblemente felices y sus movimientos y expresiones de su rostro lo único que reflejan es alegría, hoy he pensado mucho en cuantas veces yo he hecho lo mismo, he tenido movimientos y expresiones de dicha infinita aún estando destrozada por dentro, creo que son pocos en mi vida quienes logran diferenciar las risas reales de las fingidas circunstancialmente y siento decirlo pero haces parte del grupo selecto de personas que con solo oírme 5 segundos al teléfono, o viéndome caminar a lo largo de la calle desde la distancia, logran saber que algo anda mal conmigo, que algo no está precisamente bien dentro de mí.

Hace muchos meses he querido publicar este escrito que había permanecido guardado en una de las carpetas a cuyo nombre sólo yo le presto importancia, hoy decidí publicarlo porque volví a sentirme así luego de buscar un dije que había perdido y en su lugar me encontré con que no es el recuerdo el que termina afectando el presente, es el intento fallido de olvidar el que nos recuerda que hay otras cosas interpuestas entre nosotros y la palabra armonía, fruto de las cosas que aún no logramos hacer bien.   

jueves, 20 de octubre de 2011

Primero el azul?

He decidido regalarte una expresión más de mis sentidos, elegí el marco blanco (que es mi favorito) y tengo también la oscuridad de la noche de fondo, a la hora de escoger las pinturas recordé que no poseo muchos colores para elegir así que la gama no será muy variada, de todas formas eso resultó en beneficio propio, pues ahora pasaré menos tiempo perdiéndome en ideas que tengo de tus colores favoritos, intentaré elaborarlo con lo poco que tengo y estoy dispuesta a utilizar el mayor número de pinceles posible, incluso he pensado en usar espuma porque quiero que tenga muchas texturas, de todas esas que hemos tenido y de las muchas que nos faltan; he decidido también que quizá deba pintar a trazos y que sólo pasaré de nuevo el pincel por donde haya estado antes, en caso de que tú me lo pidas. Hoy quiero regalarte una manifestación más de este sentir indescriptible desde mi ventana favorita, en un tiempo en el que no se me permite más que escribir y con un conocimiento tan escaso de lo que piensas que no habrá despilfarro del tiempo pensando en si habrá de gustarte o no, intentaré mostrarte muchos de mis gustos, incluso los que aún no logro categorizar porque quiero que esa muestra refleje que fue elaborada por mí, por mí pensando en tu existencia y en las posibilidades de la nuestra, estoy absolutamente decidida a seguirlo haciendo así, sin correcciones, sin premeditaciones sin disculpas.

Ahora que el tiempo parece estar de mi parte estoy dispuesta a aprovecharlo al máximo, a tomármelo minuto a minuto sin importar lo que tarde en la elaboración de lo que haga, he venido pensando que no importa que tanto te dure, pues la delicadeza con la que he venido construyendo detalles para ti parece ser lo que me define, que en medio de mi rigidez esporádica y mi despreocupación por el andar de la vida, en medio de mi caminar agitado y mi cara de angustia momentánea alternada con sonrisas, en cada detalle para ti hay esa paz residual proveniente aún no sé de dónde. Sabes que de artista tengo más bien poco, o lo debes asumir (si no es así te lo comento), pero me encantan las pinturas y las ideas guiadas por ellas, esa es una de las cosas que me tiene tan motivada a pintar, y si al final resulta todo un fiasco, al menos espero estés tu para ayudarme a recoger todo después  y hasta podremos sostener una carcajada juntos y yo habré aprendido una vez más que definitivamente el artista de este cuento no soy precisamente yo. 

domingo, 9 de octubre de 2011

¿PUEDO VOLVER?


Para visitar tu casa el camino es bien complejo, ¿sabes?, aunque la ruta parece corta y directa yo desconocía absolutamente todo de ella, ni siquiera tenía idea de los alrededores y sin embargo sin darme cuenta de pronto la tuve cerca. Cuando llegué la vi toda rodeada de árboles, una casa bien pequeñita sumergida en medio de tanto verde y debo decirte que no me gustó la entrada, deberías desdibujar más el camino, esa entrada tan lineal, recta y fría no refleja para nada lo que hay al final, y no es cuestión de ponerle flores o árboles frutales, también existen empedrados un tanto más cálidos; en cambio la puerta, esa si me gustó, es una de esas puertas tan comunes que queda fácilmente demarcada entre tanto detallito escaso que tiene tu casa.

El salón de entrada tiene ese estilo que particularmente me gusta mucho, de hecho de no ser porque tengo tanto aprecio a cada cosita que he construido yo misma en la mía, ese salón de entrada podría producirme antojo. He visitado algunas habitaciones más, todas ellas con ese aire de comodidad que en pocos lugares he sentido, hay unas habitaciones con tan buenos matices que sonreí durante casi todo el recorrido; me faltan tantas otras salas por ver y aún así sigo encantada con tu casa pequeñita, entre las que me faltan por ver, la cocina, que desconozco totalmente y no he podido encontrarla, no sé porque no he visto más y creo que esta vez no puedo culpar al tiempo (excusa de la mayoría de mis males), quizá es porque por el contrario me he tomado demasiado detallando cada figurita, cada pintura, cada lámpara, cada tapizado (mi favorito hasta ahora, el de la entrada).

Si no me vuelvo a perder en la ruta, creo que podré seguir conociéndola, intentare no tocar nada, en serio haré mi más grande esfuerzo por quedarme solo mirando, no quiero agrietar ni romper nada y tampoco quiero mover uno solo de los detallitos que hay, parecen todos tan bien ubicados... bueno espero pueda seguir yendo para comentarte más al respecto, así tu creas no conocerla, estoy segura de lo mucho que puedes imaginarla, ha sido construida, decorada y dispuesta con todas tus decisiones reflejadas.


Feliz Domingo. 

viernes, 7 de octubre de 2011

DE VARIAS ONDAS

En los días soleados como hoy no importa todo lo que tengo que hacer si amanecí con este ánimo increíble de escribir, de transmitir… creo que por fin logré agrupar muchas de esas cosas que aisladas podrían ser insignificantes pero todas en conjunto forman ese no se qué que me tiene con mis manos sobre el teclado intentando zafarme de esos trastos que llevo dentro, y llegar al punto de no saber si me gusta o no, porque no tengo ni la más mínima idea, pero que  poder estar escribiendo al respecto me da comodidad, definitivamente si.

Sutileza, ese tipo de sutileza que me encanta, no hay más para describir todo lo que desconozco, no hay nada más para describirte. Es en medio de los mínimos detalles que todo lo que haces es importante por evitar hacerlo evidente, y lo peor o mejor de todo (todavía no sé) es si te has venido abriendo al mundo aún cuando lo que intentas es permanecer a un lado, poco evidente, imperceptible. La cosa es que en momentos de angustia y estrés como que soy más perceptiva, y no sé si tomarlo como cualidad o defecto, es simplemente algo que me pasa, que no ha llegado a incomodarme y que por eso no reflexiono mucho al respecto, en todo caso, y gracias a ese incremento en mi percepción (ahora no sé cómo escribirlo en una sola palabra) ahora estoy escribiendo, necesito ver si en un tiempo tengo más cosas para describirte que con sutileza y saber si escribo para ese alguien que desconozco si conozco, o para ese alguien que si conozco pero desconozco, bah! Quedó como trabalenguas pero hoy cuando decidí empezar a escribir me prometí que no eliminaría nada y que el escrito quedaría tal cual como llegara a mí, inicié ayer desde una base que hoy modifiqué pero a partir de ahí no se ha removido palabra, quiero que sea así, que esta espontaneidad que me inunda con la idea de lo desconocido vaya quedando plasmada hasta que hayan suficientes cosas para contar como para dejar de darle tantas vueltas a un escrito. Feliz día para todos y que la idea de velocidad inunde sus días, los cambios de ritmo hacen falta y son tan buenas las  ondas de gran amplitud como las de baja y las frecuencias largas como las cortas, aunque sigo prefiriendo las últimas.

Pd: Para ese cambio de ritmo no son necesarios los extremos, basta con exigirte en demorar menos en una muy buena ducha o tomarte más tiempo para saborear bien todos los componentes de un almuerzo, intentar una nueva cafetería aunque tu preferida sea irremplazable y tomarte un tiempo para ti, libre de todo otro, y porque no, darte tiempo para percibir lo desconocido.