En los días soleados como hoy no importa todo lo que tengo que hacer si amanecí con este ánimo increíble de escribir, de transmitir… creo que por fin logré agrupar muchas de esas cosas que aisladas podrían ser insignificantes pero todas en conjunto forman ese no se qué que me tiene con mis manos sobre el teclado intentando zafarme de esos trastos que llevo dentro, y llegar al punto de no saber si me gusta o no, porque no tengo ni la más mínima idea, pero que poder estar escribiendo al respecto me da comodidad, definitivamente si.
Sutileza, ese tipo de sutileza que me encanta, no hay más para describir todo lo que desconozco, no hay nada más para describirte. Es en medio de los mínimos detalles que todo lo que haces es importante por evitar hacerlo evidente, y lo peor o mejor de todo (todavía no sé) es si te has venido abriendo al mundo aún cuando lo que intentas es permanecer a un lado, poco evidente, imperceptible. La cosa es que en momentos de angustia y estrés como que soy más perceptiva, y no sé si tomarlo como cualidad o defecto, es simplemente algo que me pasa, que no ha llegado a incomodarme y que por eso no reflexiono mucho al respecto, en todo caso, y gracias a ese incremento en mi percepción (ahora no sé cómo escribirlo en una sola palabra) ahora estoy escribiendo, necesito ver si en un tiempo tengo más cosas para describirte que con sutileza y saber si escribo para ese alguien que desconozco si conozco, o para ese alguien que si conozco pero desconozco, bah! Quedó como trabalenguas pero hoy cuando decidí empezar a escribir me prometí que no eliminaría nada y que el escrito quedaría tal cual como llegara a mí, inicié ayer desde una base que hoy modifiqué pero a partir de ahí no se ha removido palabra, quiero que sea así, que esta espontaneidad que me inunda con la idea de lo desconocido vaya quedando plasmada hasta que hayan suficientes cosas para contar como para dejar de darle tantas vueltas a un escrito. Feliz día para todos y que la idea de velocidad inunde sus días, los cambios de ritmo hacen falta y son tan buenas las ondas de gran amplitud como las de baja y las frecuencias largas como las cortas, aunque sigo prefiriendo las últimas.
Pd: Para ese cambio de ritmo no son necesarios los extremos, basta con exigirte en demorar menos en una muy buena ducha o tomarte más tiempo para saborear bien todos los componentes de un almuerzo, intentar una nueva cafetería aunque tu preferida sea irremplazable y tomarte un tiempo para ti, libre de todo otro, y porque no, darte tiempo para percibir lo desconocido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario