martes, 6 de diciembre de 2011

POR SU DERECHA POR FAVOR

Motivada por quienes no saben si 2 o 3 de azúcar o si lo prefieren con leche descremada o con leche entera, por esas que justo en medio de la fila para pagar se dan cuenta que les hizo falta algo, o que lo que van a comprar no es del sabor que quieren ahora, pero sobre todo totalmente impulsada por quienes aún no saben que se debe transitar por la derecha, y que  si hay dos carriles por dirección entonces uno es de tránsito rápido y el otro es para quienes cuentan con los minutos necesarios como para ir mirando los arbolitos, hablando por celular mientras buscan algo en sus bolsas, o como para la gente que realmente necesita ir tomándose su tiempo sin ánimo de interrumpir el camino de los demás. Decidida gracias a quienes no han logrado coordinarse aún para poner las direccionales en su carro con el tiempo justo para un giro o porque no, gracias a quienes aún pudiendo tener coordinación no se les antoja usar direccionales, o se les antoja tanto que las ponen 3 cuadras antes del cambio de carril o de tomar la curva.

Movida por quienes toman el impulso pero no les alcanza para más que para el arranque y dichosamente conducida a escribir por quienes me han demostrado que si se puede corresponder a un impulso, que de impulsos y momentos de escaza o abundante lucidez surgen  cosas importantes, que más que grandes, memorables;  por quienes en cosas de azar saben desde antes hasta cuanto apostarían en proporción a lo que tengan y no a lo que imaginarían tener y que son capaces de retirarse habiendo perdido exclusivamente lo que se estaba dispuesto a perder antes de poner a girar la ruleta.

Realmente no me gusta mucho la gente de selectividades desproporcionadas, de escogencias predeterminadas e inamovibles, ni de diálogos recitados; sin embargo considero que ciertos favoritismos pueden definir a alguien, el hecho de que cada vez que vea cierto estilo o color impregnado en algo y eso me recuerde a alguien, o cuando puedo tener algo de seguridad al saber cómo llevar los tintos, los jugos o los helados a la mesa con la certeza de que si bien no serán los favoritos de todos al menos no les disgustaran, todo eso me hace pensar en que está bien si uno no está totalmente seguro cuando intenta elegir algo, pero si debería estar muy seguro respecto a lo que descartaría en caso de tenerlo como opción.

Finalmente aclaro que yo no soy precisamente la persona más cívica de este mundo, que las cebras sobre la calle muchas veces son paralelizadas más no verdaderamente cruzadas por mí, que muchas veces voy tan en mis cosas que los semáforos peatonales para mí no son opción, que me he sentado en unas cuantas calles que  no fueron hechas para eso, y que hay veces que por despiste se me han olvidado cosas en plena fila del supermercado porque no soy de quienes hacen lista antes de ir a mercar, y aunque lo he intentado no va conmigo y por eso casi siempre termino recorriéndolo todo (por si llegara a olvidárseme algo, cosa que una vez estando en casa es cuando lo noto); pero definitivamente sé que el café con dos de azúcar, que me niego absolutamente a consumir algo que lleve berenjena, que me encanta la espontaneidad y la mandarina… y ante todo que debo transitar por mi derecha. 

FELIZ DÍA.

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