Volví a la casa, hace mucho
no la visitaba, y así rías al respecto, es cierto, mis múltiples ocupaciones me
lo habían impedido, sin embargo este fin de semana que logré el tiempo adecuado,
la visité, el camino está aún más verde a pesar de que la última vez que fui
jamás lo creí posible, tu jardín está totalmente cubierto por el verde que se
expande hasta la entrada, ya han llegado muchos de los muebles que enviaste,
están preciosos, y la mezcla esa de tela beige que se hace llamar silla, sillón
o lo que sea, es increíblemente cómoda; gracias por aceptar mi consejo con los
cojines, y por primera vez en mucho tiempo me agradó bastante lo exagerado que
sueles ser. También noté la llegada de las cortinas, las había imaginado
diferentes y sólo me di cuenta de su existencia cuando ocultaron un muy lindo
atardecer que estuve a punto de perderme, me pareció bastante curioso que
escogieras telas livianas, cuando tu, especialmente tu, prefieres las pesadas,
sin embargo puedo decir que me gustaron, dejan pasar a su través la cantidad de
luz precisa como para notar cuando se hace ausente afuera.
Te cuento también que me
tomé una noche prestada allí, y no precisamente porque quisiera sino porque ha
sido toda tu culpa enviar tanta posibilidad de entretenimiento para un mismo
lugar, pasé ya ni sé cuantas horas cambiando los cd, todos esos que creía
perdidos porque hasta donde recordaba eres de espíritu medio protector de la
naturaleza, con al parecer una medio conciencia sobre el medio ambiente, por
eso juraba que esos cd habían dejado de ser hace mucho tiempo para pasar a una
forma un poco más práctica y ecológica, como por decirlo de alguna manera;
luego empezó a llover sin piedad, como con toda la fuerza necesaria para
quererme asustar, pero en ese salón tan cálido y con tanta cosa por hacer,
realmente la lluvia fue un muy buen fondo y una excelente excusa para quedarme
a trabajar, hice lo posible, lo verás cuando te dignes a venir. Me quedé
dormida entre cojines, telas y la tela esa beige de fondo, con tu tv encendida
y cds, papeles, lápices, pinturas, pinceles, espumas everywhere y me di cuenta
que definitivamente la casa tiene algún tipo de trato especial con el tiempo,
siempre me he perdido allí sin darme cuenta.
Espero regresar en un par de
semanas y encontrarme sorpresas tan gratas como las de esta vez y un poco menos
de nostalgia, un poco más de ti.

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