viernes, 30 de noviembre de 2012

P R I O R I D A D E S



Si en verdad existen, son imposibles de juzgar, porque es imposible definir qué puede hacer feliz al otro. En eso deberían basarse, en la capacidad que tiene lo que haces para hacerte feliz, para aportarte una felicidad verdadera, no ese conjunto de emociones que pueden dar momentos de alegría instantánea, sino aquellas cosas que pueden hacer perdurar algo más allá de la sensación de bienestar. 


La felicidad lleva tiempo y por ello las prioridades no deberían establecerse por momentos, deberían establecerse para períodos prolongados, para al menos más de dos solsticios de verano. El resto de cosas que creemos “priorizar” en medio de listas de lo más importante a lo menos importante que deberíamos hacer, solo son una división de las categorías grandes que esperamos lograr; sin embargo no se puede esperar cumplir con nuestras prioridades, si no las tenemos en cuenta más allá de dos veces al año, o cada vez que recordamos que eso es importante. 

Es triste si has esperado todo el año por la temporada de mangostinos y terminas conformándote con una manzana…


Pd: Espero poder continuarlo en unas horas.

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