No hay un mejor
mes para el disfraz, no hay un mejor mes para aparentar, y es normal, porque es que hasta los árboles
empiezan a dejar de verse como siempre y se preparan para tiempos difíciles que
vendrán seguidos de nuevos ajuares para ellos. Además de un par de veces en diciembre, y el 14 de
febrero, es principalmente en octubre cuando se le rinde tributo a tan preciado
atuendo.
No ha llegado
el 31 con su alegría y las fiestas que premian con millones la originalidad, pero
las calles y pantallas ya sirven como un bonito preámbulo sobre lo que veremos.
Probablemente para el próximo fin de semana salga a la calle la tradición
representada en superhéroes y princesas, en animales y figuritas de televisión,
o en bandidos disfrazados de honorables y damas disfrazadas de prostitutas. Tampoco
me pueden faltar los ángeles ni los diablos, ni los personajes éxito de las
películas del año, ni mis favoritos de los tradicionales, las brujas y
fantasmas, y aún así, faltarían 500 repeticiones más, ese es sólo un recuento
rápido de lo que seguro se ve cada año.
Cada disfraz
mencionado hace que comparta una duda que tengo desde hace tiempo y que quizá
no resuelva nunca, ¿por qué se elige un determinado disfraz? Hay motivos
básicos que podrían ser la admiración o la intención de sentirse como un
determinado personaje, o que hay algunos trajes lindos y corresponden con el
físico o personalidad de quien lo porta; pero aquellos incómodos, denigrantes,
o cuyo sentido me quedo sin preguntar a quien lo lleva, siempre me dejaran con
la duda, ¿en verdad le gusta a una mujer verse como la más fácil de la fiesta o
como una de esas niñas que critican durante todo el año? ¿En verdad le gusta a
un joven irse ridículamente disfrazado de príncipe simplemente para complacer a
su novia, o de súper héroe antes de saber que tenía súper poderes? Por ahora
prefiero pensar que son quizá una forma de hacer burla al traje o al personaje
y sería una forma absolutamente válida de divertirse.
Disfruten el
31, que últimamente ha estado destinado también para eso, tómenlo como el día
en que podrían ser aquello que quizá jamás serán, o que siempre han querido
ser, como un día para divertirse y ver cómo el ridículo no es el fin del mundo,
utilicen ese día para pasar delicioso con sus amigos y familia, para ser de
nuevo niños y olvidarse del qué dirán de los demás si son plenamente conscientes
de las implicaciones de su disfraz. Es más si quieren no utilicen solo el 31
sino todo Octubre para llevar su mejor disfraz y no tener que disfrazarse el
resto del año, para que en diciembre o en febrero puedan ser ustedes mismos y
no las personas queridas que ahí si se acuerdan de cuánto conocido y familiar
tienen para llamarlo ser querido y
hacerlo sentir importante.
Octubre es el
mes señoras y señores para gritar en la casa y en la calle las verdades y
después excusarse con un disfraz de confundido, es el tiempo para desarrollar
la creatividad y salir de la ruina al menos por un rato, es la época perfecta
para ser justamente lo que usted no es y hacer justamente lo que siempre ha
criticado, su oportunidad para desquitarse del mundo y demostrar que usted también
puede ser hipócrita, para qué momentitos cortos durante el año, si tiene todo
un mes para serlo.
Hágase un favor
usted y hágale un favor al mundo, tenga Octubre para sus engaños, máscaras y
pretensiones, y permítanos conocer, disfrutar y criticar de quien usted
realmente es el resto del año.


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