viernes, 20 de enero de 2012

Entre tanto verde, una historia más

“Tómame tan fuerte como puedas, por favor no me sueltes, por favor tómame de mi saco que mis manos están empapadas y no resistiré mucho, tómame como quieras pero no me sueltes por favor”; esas fueron las primeras palabras que cruzaron, y desde entonces ella vivía agradecida por haberlas mencionado, por haberse fijado tanto en la mirada de él hasta desvanecerse en ella, y por haberla tomado como su refugio ante el miedo del momento, ante el desastre que parecía ser todo lo demás.

Hace mucho no caminaba entre tantos árboles buscando refugio  ni el camino se le hacía tan largo como para necesitar más de dos descansos, ella ya había tenido caminatas largas y tortuosas pero esta era diferente, pues la había hecho sentirse sin fuerza y le había hecho perder mucho tiempo entre los árboles; sin embargo gracias a esas breves pérdidas de tiempo se encontró con él y un día se entrometió en su calendario, “que la vida te bendiga por las escasas ocupaciones que dijiste tener, pues gracias a dicha escasez no terminé dando vueltas en el bosque sin encontrar la dirección real.” ... El  apareció haciendo que la brisa se hiciera aún más suave cuando pasa por entre las ramas de los árboles, le mostró el camino donde los rayos de sol si llegan y la acompañó hasta el estanque…“no olvidaré nunca tu cara de asombro al verme beber, y no he de disculparme pues tenía mucha sed, llevaba buen tiempo sin que gota alguna rozara mis labios”.

Caminaron por varias horas y vieron el caer de la noche juntos, caminar en lo oscuro no era seguro y eso bien lo sabían los dos, al llegar el día siguiente encontraron un camino y ella encontró su dirección, ella debía dejar el bosque atrás pues su norte, su vida se encontraba al final; él la dejo partir y quedó nuevamente con el calendario en blanco, regresó al árbol de donde la había ayudado a bajar y prometió extrañarla, así como le había prometido de la mano no soltarla.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Cambio de estación

Dejo la ventana abierta y el jardín con tus flores favoritas, pero al entrar no me busques, he salido a disfrutar de sombra verde, me he cansado de la gris.

lunes, 12 de diciembre de 2011

SUCESIÓN DE PUNTOS

Sos brisa fresca, aroma de torta recién horneada que despierta, como el “crunch” que quebranta la monotonía, y el brillo que engalana la noche; compartes una sobriedad exquisita que entremezclas con una mirada cálida y amena. Me encantó  tomar el té contigo, degustar tus gustos y antojarme de tus antojos, pasar tardes de ocio entrelazadas con el deber, pero sobre todo me encantó esa ternura imperceptible, ese topping de picardía que reflejas y esas ansías por saber, por descubrir, por conocer.

Soy vibraciones enteras cuando te siento cerca, luna de verano y sol de otoño, soy una invasión de escasez de certezas y un diluvio de llaneza; te he compartido varios de mis desvelos triviales. Disfruto bastante de tu arte, de cada movimiento que haces, del torbellino en tu pelo, creo que seguiré odiando muchas de tus expresiones y soportando tu sutil tortura.


He descubierto que con mis realidades me encuentro totalmente apta para figurarme puntos suspensivos  cuando y donde deben ir, cogí el lápiz y recordé que probablemente sí somos puntos de una misma línea, lo que sucede es que hay incontables puntos entre nosotros;  vivo maravillada con los visos de nuestros días juntos y con el trémulo puente cuyo origen desconozco y es que te desconozco tanto… Te invito a otro paseo para que bailemos todo ese “romanticismo” particular que solo se puede contigo, tal vez si seguimos yendo algún día por fin nos encontremos, y podamos tomar verdaderamente el té juntos y ver el caer de la noche desde un mismo punto. 

martes, 6 de diciembre de 2011

POR SU DERECHA POR FAVOR

Motivada por quienes no saben si 2 o 3 de azúcar o si lo prefieren con leche descremada o con leche entera, por esas que justo en medio de la fila para pagar se dan cuenta que les hizo falta algo, o que lo que van a comprar no es del sabor que quieren ahora, pero sobre todo totalmente impulsada por quienes aún no saben que se debe transitar por la derecha, y que  si hay dos carriles por dirección entonces uno es de tránsito rápido y el otro es para quienes cuentan con los minutos necesarios como para ir mirando los arbolitos, hablando por celular mientras buscan algo en sus bolsas, o como para la gente que realmente necesita ir tomándose su tiempo sin ánimo de interrumpir el camino de los demás. Decidida gracias a quienes no han logrado coordinarse aún para poner las direccionales en su carro con el tiempo justo para un giro o porque no, gracias a quienes aún pudiendo tener coordinación no se les antoja usar direccionales, o se les antoja tanto que las ponen 3 cuadras antes del cambio de carril o de tomar la curva.

Movida por quienes toman el impulso pero no les alcanza para más que para el arranque y dichosamente conducida a escribir por quienes me han demostrado que si se puede corresponder a un impulso, que de impulsos y momentos de escaza o abundante lucidez surgen  cosas importantes, que más que grandes, memorables;  por quienes en cosas de azar saben desde antes hasta cuanto apostarían en proporción a lo que tengan y no a lo que imaginarían tener y que son capaces de retirarse habiendo perdido exclusivamente lo que se estaba dispuesto a perder antes de poner a girar la ruleta.

Realmente no me gusta mucho la gente de selectividades desproporcionadas, de escogencias predeterminadas e inamovibles, ni de diálogos recitados; sin embargo considero que ciertos favoritismos pueden definir a alguien, el hecho de que cada vez que vea cierto estilo o color impregnado en algo y eso me recuerde a alguien, o cuando puedo tener algo de seguridad al saber cómo llevar los tintos, los jugos o los helados a la mesa con la certeza de que si bien no serán los favoritos de todos al menos no les disgustaran, todo eso me hace pensar en que está bien si uno no está totalmente seguro cuando intenta elegir algo, pero si debería estar muy seguro respecto a lo que descartaría en caso de tenerlo como opción.

Finalmente aclaro que yo no soy precisamente la persona más cívica de este mundo, que las cebras sobre la calle muchas veces son paralelizadas más no verdaderamente cruzadas por mí, que muchas veces voy tan en mis cosas que los semáforos peatonales para mí no son opción, que me he sentado en unas cuantas calles que  no fueron hechas para eso, y que hay veces que por despiste se me han olvidado cosas en plena fila del supermercado porque no soy de quienes hacen lista antes de ir a mercar, y aunque lo he intentado no va conmigo y por eso casi siempre termino recorriéndolo todo (por si llegara a olvidárseme algo, cosa que una vez estando en casa es cuando lo noto); pero definitivamente sé que el café con dos de azúcar, que me niego absolutamente a consumir algo que lleve berenjena, que me encanta la espontaneidad y la mandarina… y ante todo que debo transitar por mi derecha. 

FELIZ DÍA.

jueves, 17 de noviembre de 2011

En honor a Dédalo

Cuando tanto pensamiento se mezcla con lo que no debería y las cosas parecen tener esa otra cara que deseamos desconocer, no imaginas cuanto desearía en ese preciso momento desconocer más de ti, que me generes intriga, que me crees la duda de cosas que aún no he notado; quiero desconocerte, desdibujarte, borrarte, que te desvanezcas de a poquito, tengo unas ganas increíbles de reconocerte de  nuevo y reconstruir mis ideas de ti, volver a creer en aquella fé de la que pregonas, en el destino del que alardeas, desbaratar todos los caminos e inventarnos unos nuevos, los que sean necesarios para volver a encontrarnos, para encontrarnos como antes, así sea de nuevo en medio del abismo, pero con la firmeza de que no caeremos, pues no somos de quienes caen.

Creo firmemente en que si bien mis ladrillos no combinan para nada con los que tú tienes, juntos podemos aprender en el intento de elevarlos, al fin y al cabo no pienso botar uno solo de los míos, al igual que estoy segura de que harías cualquier intento, con tal de no tener que desechar los tuyos; afortunadamente soy más bien simple para el arte y mi conocimiento al respecto es más bien escaso, así que aprovecha tu terreno, te lo cedo todo, y ya sabes que me impresionarían muchas cosas, de modo que intenta por favor utilizar algo, que más que impresión, me genere sorpresa más allá del conformismo, y algo un poco más que agrado.

Mientras organizas tus ideas, iré a buscar algo que nos dé luz y abrigo.

martes, 15 de noviembre de 2011

GULA



Lo admito, he pecado por  inocencia, ¿será? porque en algún punto llegué a creerme que la ingenuidad y yo éramos de mundos completamente diferentes y hasta ahora vengo a darme cuenta de que parecemos de la misma cuna. Por creer, por aceptar, por reinventarme, por no seguir con mi protocolo que era el que me tenía a salvo, a salvo de tanto engaño, a salvo de las ilusiones ópticas que lo único que hacen es confundir  (en lugar de servir de ayuda despistando a otros), sigo sumergiéndome más en el laberinto que construimos y del cual olvidamos planos.

Afortunadamente antes de entrar tuve la precaución de alertar a alguien sobre mi entrada, a ese alguien que siempre ha de decir “te lo dije” cuando ya debería apropiarse de un “sabes que te lo voy a decir”, un alguien que no debería definirse propiamente como persona, sino más bien como un prototipo de cámara, que si es capaz de grabar todo un panorama mientras uno se encuentra atrapado por lo que puede producir un solo punto de la imagen.
Desgraciadamente el día que entré llevaba puesto uno de mis vestidos favoritos, y ahora no podré volver a usarlo sin tener que recordar, porque para eso si sirve mi memoria, esa misma que muchas veces y para cosas mucho más importantes falla, pero para este tipo de cosas con un vestidito tiene; de todas formas si recordar es un sumando más en esto, puedo con ello, porque no hago parte del no tan selecto grupo de personas que se deshacen de las cosas que generan recuerdos, ellas no tienen la culpa de las escenas en las que se han involucrado, así que mi vestido por ahora estará a salvo, tendrá mucho menos uso pero seguirá en el closet.

Para terminar admito que precisamente fortuna y desgracia pertenecen al mismo juego, vienen en el mismo empaque, con todos los adornitos necesarios como presentación de la súper caja de galleticas navideñas, multicolor, multisabor y sólo por experiencias previas, antojos nuevos, indiferencia, o  despiste, cada quien es el que decide que galletica tomar en cada ronda. 

sábado, 5 de noviembre de 2011

...

02/11.
Me ha quitado el aire como cuando hay competencia en la piscina del que resista más bajo el agua, aceptando la responsabilidad de permanecer sumergido, enfrentando la desesperación en medio de la necesidad por salir y las ansias por ganar; ha hecho latir mi corazón a ritmos indescriptibles, con frecuencias muy por lo alto y demasiado por lo bajo, ha acentuado mis episodios de vértigo en intensidad y frecuencia, y me ha dejado un sinsabor en la boca que ni siquiera el mejor jugo de mandarina de mi ciudad ha logrado desaparecer. Sin embargo me siento tranquila, en medio de un oleaje brusco, pero tranquila, pesada como podría ser la lluvia si fuese de plomo pero tranquila, y dado que el significado que le doy a la palabra tranquilidad y a la palabra felicidad está cada uno tan independientemente definido, estoy muy triste, pero tranquila.
Lo acepto, me toca copiar de los pacientes para poder describir lo que pasa, creo que ahora comprendo un poquito más porqué cuando pregunto a un paciente acerca de su motivo de consulta, en un numero grande de veces aparece la palabra dolor, y en el intento de descripción del mismo por parte del paciente, para la mayoría de ellos resultaba difícil hacerlo a la primera pregunta, mientras que la mayoría de las veces, la tarea difícil de la descripción del dolor se hacía algo menos difícil si se comparaba con algo.